Cuando abrió los ojos, notó algo extraño en su presencia. Se sentía ligero, libre y tenía un leve dolor recorriéndole el cuerpo. El lugar en el que se encontraba no le resultaba familiar y no tenía idea de cómo había logrado llegar. Estaba en un camino que parecía nunca acabar, alrededor suyo no había rastro de civilización, solo negro y negro y negro…Todo era silencioso, el único ruido que resonaba era su respiración. El aire se sentía algo pesado y se le hacía difícil inhalar. Dándose cuenta que quedarse parado no era un buen plan, decidió caminar, seguir el sendero. Sus pasos perturbaban la calma y empezó a sentir un millón de voces gritando en su cabeza. El silencio desapareció, solo quedaron gritos, sus pasos y una respiración acelerada.
Corrió hasta llegar a un punto en el cual el negro se tornaba gris y la senda se tornaba sinuosa. Perdido, se quedó quieto y decidió sentarse. Las voces no paraban, y poco a poco sentía que iba a enloquecer. Trató de ver, entender algo a su alrededor, pero todo era gris, gris y gris… La realidad parecía lentamente distorsionarse y los gritos le estaban empezando a dar un dolor de cabeza. Parpadeó una, dos, tres veces y, finalmente, cayó dormido.
Cuando despertó, se hallaba en un área blanca y la paz reinaba una vez más. Frente suyo notó una presencia más. Trató de fijar su vista en ella, pero esta ya había desaparecido. Volteó, ahora sintiéndola detrás suyo. Lo que vio le causó sorpresa y emoción. Otro ser humano se encontraba con él, sonrió y trató de levantarse, pero se sentía pesado y no lo logró. La otra persona, una joven mujer le devolvió la sonrisa y movió la cabeza en un gesto de “no”. Luego, se sentó frente a él y lo saludó con alegría. él respondió el saludo, sintiéndose feliz de tener a alguien cerca.
Hablaron por unos minutos antes de que él se diera cuenta que aún no tenía idea sobre el lugar donde se encontraban. Le preguntó a su compañera, ella le respondió que estaban “en el camino entre arriba y abajo”.
-¿Arriba y abajo?- preguntó confundido. Ella sonrió y respondió.
-Estamos siendo juzgados: si pasas, vas arriba, sino, vas abajo.- Con estas palabras, logró comprender su situación. De pronto se sentía mal, enfermo… ¿En qué momento había muerto? Lo último que recordaba era estar en camino a su casa…Agitó la cabeza para tratar de no llorar. Trató de pensar en una razón, una explicación lógica…no había forma, no podía simplemente aceptar una cosa así. La joven le sonrió y agarro la mano.
-¿Cómo? ¿Por qué razón? ¿Cómo puedes reír así en esta situación…?-
-Pues…la verdad ya lo sentía venir desde hace mucho tiempo. En verdad esto es mejor que la vida que tenía – dijo riendo – Vivir atrapada en in hospital no es nada bonito-
-Pero…-calmó sus llantos mientras se sobaba los ojos con las manos – Igual… ¿Cómo puedes aceptar algo así? – Ella se peinó los cabellos con las manos y, una vez más, sonrió.
-¡Simplemente lo acepto!- con eso terminó la conversación. Él llorando una vez más y ella sonriendo.
Tras largos minutos de silencio y completa quietud (Con excepción de los llantos del joven) la mujer se puso de pie y soltó la mano de su compañero. Miró hacia arriba, su visión algo borrosa por las lágrimas. Ella movió su mano en gesto de despedida, él respondió el gesto y ella se retiró caminando. Así, se quedó solo una vez más. Parpadeó una, dos, tres veces y ahora estaba de vuelta en un mar gris con un camino sinuoso que seguir.
Poco a poco las voces volvieron y cada vez se sentía más asustado. Aprender la verdad había hecho que se altere, se sentía perdido, no sabía que hacer o que pensar…Corrió por el sendero, cayéndose y volviéndose a levantar una y otra vez. Cansado y sin aliento llegó al final, un abismo de negro y gris, infinito, intimidante. Asustado, trató de volver, regresar por donde vino…pero el camino ya no estaba, en su lugar había un vacío de negro. Desesperado y con miedo cayó rendido al suelo. Gritó, las voces se callaron y quedó solo en un silencio vacío y negro, gris y negro, y negro…
Luego de un largo rato de soledad en el vacío procesó que, sin importar lo que hiciera, seguiría muerto. Con esto en mente decidió que saltar al vacío no podía causarle algo mucho peor a la situación por la que tenía que pasar. Inhaló profundamente, dios dos pasos y cayó. El abismo era interminable, infinito y negro, negro y negro… Cerró los ojos y esperó una parada, el final de su caída.
Abrió los ojos cuando sintió que había llegado a una parada. Todo a su alrededor era negro, seguía dentro del abismo, pero de alguna manera estaba flotando. En este punto no había ni un rayo de luz, ni gris, ni blanco. Solo negro hacia donde mirara. Se sentía diferente, pesado. Parpadeó y, al abrir los ojos, se encontraba en un lugar nuevo. Ahí todo era de colores grises, pero ya no había negro. Confundido, observó sus alrededores, tratando de ubicarse, pero no reconocía nada. Estaba en un lugar nuevo, quizá en la segunda parte de la prueba. A sus pies vio un camino rojo, se asustó, pero decidió seguirlo, pues no tenía nada mejor que hacer.
El sendero iba recto, sin ninguna curva, así que no se le hizo difícil seguirlo. En este nuevo lugar, las voces ya no se oían, pero había un constante sonido de tambores resonando en su cabeza. Sintió un escalofrío recorrer su espalda mientras caminaba. Se sentía aterrado, mientras más caminaba, más sentía los tambores. Tragó saliva cuando llegó al final del camino. Esta vez no había abismo o curva o vacío que mirar, solo había tierra desolada, una cálida luz roja y un miedo absorbente dominando sus pensamientos.
Parpadeó una, dos, tres veces y se encontró en un vacío de azul. Se sentía tan pesado que ya ni lograba pararse, no podía moverse. Quedó inmóvil, tirado en el vacío. No había nada a su alrededor, solo azul infinito y un aire con un olor parecido al del mar. Sin poder hacer nada, cerró los ojos y se hundió en la nada infinita de su propia mente.
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Okay soy un asco en español
Creo que soy mejor en ingles orz
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